domingo, 7 de septiembre de 2014

Cuento II: Lazos


Bernarda Asildo Tintero vino al mundo en el año 2009. Su nacimiento fue fruto de la perseverancia e ilusión de Pepa Tintero y Asildo, y también, de un tratamiento de inseminación in vitro que le fue realizado en la Clínica 2 de Mayo. El éxito del tratamiento fue comunicado a la futura madre por la doctora Gloria Perez Bitieso, licenciada en bioquímica clínica en el año 1996 y que vive en el barrio de Villalperal, junto a Claudio. Claudio, es un mastín mezclado con otra raza sin determinar y fue abandonado el 5 de Agosto de 2013 cerca de la carretera de la Curvería. Por suerte, fue encontrado por Antonio Carnero Pardo de 56 años, vecino del barrio de las Amapolas, pareja de Leopoldo García y tío de Anton Pardo Ibañez. Anton, sobrino de Antonio, fue adoptado en 1990 en la estepa rusa, y era por aquel tiempo enfermero en prácticas en la clínica 2 de mayo, lugar donde conoció a la doctora Gloria Perez Bitieso.

El día que Anton le habló por primera vez del mastín a Gloria habían coincidido en una formación  obligatoria sobre riesgos laborales para los 67 trabajadores del edificio, y el curso fue instruido por José Eugenio Garrote Castillar. José Eugenio era el primogénito del teniente coronel José Garrote Gutierrez y de Casilda Castillar Beafuente. Casilda, enviudó a los 40 años y se quedó al cargo de José Eugenio Garrote y de sus 7 hermanos y hermanas. Para descanso de Casilda, 3 de los hermanos de José Eugenio, los más pequeños concretamente; se pasaron gran parte de la infancia en casa del matrimonio Cuervo Galván. 


La familia Cuervo Galván vivía en la planta superior del edificio primero de la

barriada de San Jorge en el ya desaparecido pueblo de Macondo. Juliana, la penultima hija de sus vecinos, siempre fue distinta al resto de sus hermanas y hermanos. A partir de los 12 años, nunca nadie le volvió a ver con un vestido puesto. A los 24 años inicio un tratamiento hormonal que le ayudaría a hacer la transición a Alberto Cuervo Galván, legalmente registrado como hombre el 21 de Enero del 2008 a sus 30 años de edad. Ese día, mientras esperaba en la antesala del Juzgado de instrucción número 2 de la ciudad de Nueva Bufalá, conoció a Haníbal Limón Peralta, un cuentacuentos que había denunciado a un agente antidisturbio por una agresión durante la concentración por la visibilización de identidades sexuales disidentes en la plaza de la Revolución. 


Lo que Alberto, antes Juliana, desconocía, era que el agente agresor era concretamente Ramón Freiras Atlantis de 42 años. Antiguo vecino del pueblo de Macondo y amigo íntimo de su vecino Jerónimo Garrote Castillar, segundo hijo de Casilda y del difunto militar José Garrote. Una amistad que no fue comprendida en el colegio religioso en el que se habían instruido, por lo que fueron sometidos a una serie de “talleres correccionales” diseñados por el propio arzobispo de la comarca. No pudieron finalizar su curación espiritual ni volvieron a verse nunca más, porque Ramón Freiras Espartis tuvo que abandonar el pueblo en busca de un mejor porvenir económico, como venían haciendo casi todos sus habitantes. Lo hizo, junto a Felisa Espartis Freiras madre soltera de Ramón a la edad de 15 años y única familia, puesto que durante su embarazo fue rechazada por sus padres y hermanos y abocada a desterrarse de su pueblo originario, La Santísima Piedad. 


Cuando Ramón Freiras Espartis y su madre Felisa llegaron a Esperanza, siguieron atravesando sendas dificultades. Ramón que se sentía solo y desubicado se unió durante un tiempo a una banda callejera de marcada intolerancia racial. Todos los lunes, único día de la semana que el Restaurant el Gran Señorío daba libre a Felisa, y durante un buen tiempo, ésta empezó a asistir a unos “grupos de mujeres” que conoció mediante una vecina del edificio contiguo con la que hablaba a través del patio interior que comunicaba ambos bloques de pisos.


En estos grupos conoció a Úrsula Zamora Rubianes, divorciada y madre de 2 hijos y una hija. Otilia que era la pequeña, nació con vagina, útero y ovarios, y también con una “pequeña protuberancia” como su madre alguna vez había dicho, que era en realidad un pene que le fue extirpado mediante cirugía plástica cuando la cría contaba apenas con 6 meses de edad. El quirófano fue desinfectado y esterilizado por una de las personas que se encargaban del mantenimiento y limpieza del hospital, Rosario Valls Moreno.


Rosario vivía sola, y se desvivía por todas las personas a las que quería. Y en lo alto de ese podio estaba su sobrino Otto, al que había ayudado todo lo posible y más allá para que alcanzara su sueño desde niño: ser piloto de avionetas. Otto trabajó y estudió duro sin descanso durante muchos años para poder costearse un titulo que a priori era inaccesible económicamente para un chico de barrio. Pero Otto lo logró y para ello entre otras cosas, donó su esperma en una ocasión. Fue el 13 de Noviembre del 2008, en la clínica 2 de mayo. Su esperma fue seleccionado solo 1 mes después por Pepa Tintero y Asildo y dio lugar al nacimiento de Bernarda. Futura filosofa y revolucionaria que acabará de desquebrajar la vieja y falsa idea de que todas las familias son una representación de un modelo tradicional que apenas existió y que cada vez menos tendremos que seguir aparentando.



“(…)La diversidad familiar debe legitimizarse enfatizando la naturaleza social, histórica y multicultural de la organización familiar en oposición a aquellas imágenes que la condenan a constituirse en una unidad natural, sacramentada, permanente, universal, rígida e ideal(…)” Ricardo Cicerchia


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